
Una delgada película creada en los años 90 para proteger de la humedad las pantallas planas de TV sería clave en el desarrollo de un panel solar flexible que se instalaría en los techos como una teja. El dispositivo será parte de lo que podríamos llamar la familia de tejas fotovoltaicas, que probablemente desplace al panel solar tal como lo conocemos, por requerir de mucho menos material y ser de instalación más sencilla. Lo que sí está claro es que avanza el proceso de incorporación del panel solar a los materiales de construcción, hecho que sin duda mejorará el posicionamiento de la energía solar en la oferta para el segmento residencial.
El desarrollo del nuevo panel solar está a cargo del Pacific Northwest National Laboratory (PNNL), institución estatal que desarrolló la tecnología de película protectora en la década pasada, junto a Vitex Systems y Battelle, dos organizaciones emparentadas dedicadas a la investigación científica y la comercialización de tecnologías. En los 90 el PNNL investigó 15 posibles aplicaciones del proceso de encapsulado y el film, incluyendo un panel solar. Sin embargo, por entonces no existía un paquete de incentivos económicos como el actual en Estados Unidos, que lograra sacar esa innovación del laboratorio y la echara a andar.
Las tres organizaciones mencionadas hicieron un acuerdo para avanzar en el proceso de elaboración en serie del dispositivo y adelantaron que de tener éxito lograrán reducir el costo de fabricación de los paneles solares a menos de 1 dólar por watt generado. Lo cierto es que no tienen más remedio; otras empresas ya rompieron la barrera de 1 dólar y saben que deben avanzar rápidamente hasta los 60 centavos por watt para poder competir con otras energías alternativas. En el último lustro el costo de los paneles solares se redujo hasta 70%.
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